Enfrentamos una grave crisis de seguridad, que no sólo afecta la vida diaria de todos los ciudadanos, sino que también la economía y las inversiones y, con ello, el empleo. Afecta también la educación, cuando vemos que los profesores sufren violencia en las salas o se suspenden las clases por funerales narco. Existen leyes para evitar estas situaciones, pero no existe la voluntad y la valentía de aplicarlas. Los anuncios del presidente Gabriel Boric, sus anuncios de comisiones, leyes y cárceles, aunque valorables, están lejos de ser suficientes y más parece que son para suplir el problema de fondo: no tiene la convicción ideológica ni el apoyo político del PC ni de sectores del Frente Amplio para hacer cumplir las leyes vigentes.