Esta semana se cumplieron dos años del 4 de septiembre, y aunque Chile tiene mucho que celebrar, sería un error interpretar ese triunfo como el fin de la crisis política y social de octubre de 2019. Tal como insinuó el ex convencional Jaime Bassa hace unos días, hay una izquierda que sigue esperando la oportunidad de volver a arremeter con las mismas ideas. Sería un error también, porque muchos de los problemas que viven los chilenos siguen creciendo, mientras que otros son derechamente ignorados.