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  • Última Cuenta Pública

    Última Cuenta Pública

    El Presidente de la República Gabriel Boric, el pasado 1 de junio realizó la última cuenta pública de su mandato de 4 años.

    En el siguiente documento te contamos qué compromisos cumplió, cuales están en ejecución o desarrollo y cuales quedaron en meras promesas.

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  • Del miedo a la incertidumbre

    Del miedo a la incertidumbre

    Boric sólo ha sido capaz de “habitar” el discurso. Se le da bien hablar sin preguntas, evitando fundamentar sus dichos. Además, habla sin considerar lo que están viviendo y sintiendo los chilenos. Eso, a este gobierno, perece no importarle. Primero están sus “gustitos ideológicos”.

    La cuenta no consideró que la principal preocupación es el miedo actual y la incertidumbre futura. Se vive con miedo. No es una metáfora, ni una exageración: es la emoción dominante en la vida diaria. Miedo a salir de la casa. Miedo a que un hijo no conteste el teléfono. Miedo a que una bala, una encerrona o una pelea narco se cruce en la rutina más simple. La delincuencia no es una amenaza abstracta, sino una realidad palpable, constante y extendida. El narcotráfico ha penetrado barrios enteros, ha comprado silencios y ha desbordado a las instituciones. Y el crimen organizado ha dejado de ser una preocupación lejana, para instalarse como un actor más en nuestra vida cotidiana.

    Pero, junto con este miedo cotidiano, hay un segundo sentimiento aún más profundo y generalizado: la incertidumbre. La sensación de que no hay rumbo claro, que las reglas están en cuestión, que nada es del todo estable. Esta incertidumbre no solo se proyecta en lo político y en lo institucional, sino también en lo económico, en lo cultural y hasta en lo emocional. Es una especie de niebla que lo envuelve todo: las familias, el trabajo, la salud, la educación de los hijos, la vejez que vendrá, el país que seremos.

    En este clima de incertidumbre, que se suma a los niveles preocupantes de desconfianza y desencanto, las promesas de la cuenta suenan cada vez más huecas. Los chilenos ya no se conforman con diagnósticos y esperan que no cumpla el programa ofrecido en la campaña electoral, cuyas múltiples consecuencias tendrá que solucionar el próximo gobierno y pagar todos los chilenos. Lo que se exige hoy son compromisos reales: concretos, medibles, ejecutables. Y eso no se hizo ni se hará en estos nueve meses.

    La situación que vive el país se ha agudizado por una combinación de factores: una institucionalidad que se percibe no respetada por las actuales autoridades y, a la vez, una gestión ineficiente e insuficiente para solucionar las necesidades de los ciudadanos; una agenda que parece girar en círculos y una cotidianeidad marcada por el temor y la incertidumbre.

    El tiempo de los grandes discursos ha quedado atrás. Hoy los ciudadanos demandan políticas con sentido de urgencia y, sobre todo, con voluntad política de llevar adelante los compromisos asumidos. Esperan que las promesas se conviertan en acciones verificables, que los planes tengan respaldo técnico y viabilidad política, que los anuncios se traduzcan en transformaciones visibles. Se trata de una demanda ética y práctica: la de gobernar con responsabilidad, anclado en la realidad, y sin hacer de cada discurso un acto de ilusión pasajera. Porque cuando los diagnósticos abundan y los problemas se repiten, lo que falta no es comprensión, sino decisión. No basta con decir lo correcto; hay que hacerlo, y hacerlo bien.

    Chile no solo está cansado: está frustrado. Las palabras ya no alcanzan. La confianza se ha erosionado tanto que incluso los anuncios se escuchan como parte del ruido ambiente. Por eso, el desafío de la cuenta era doble: enfrentar el miedo con fuerza y decisión, pero también disipar la incertidumbre, restaurando la certeza de que hay dirección, capacidad y propósito.

    Un país que vive con miedo no puede avanzar, y un país que vive en la incertidumbre no puede confiar. Por eso, más que promesas, Chile necesita un relato coherente, acciones visibles y liderazgos que transmitan no solo “gustitos ideológicos”, sino también coraje, responsabilidad y claridad de rumbo.

    Patricio Dussaillant, Director de Ideas Republicanas en El Mercurio

     

  • Abuso de poder

    Abuso de poder

    El proyecto de ley de pensiones lleva tramitándose desde noviembre de 2022 y recién hace 2 semanas el gobierno y Chile Vamos acordaron modificarlo completamente. Una reforma de esa envergadura, donde se nos ha advertido que puede producir daños importantes no solo en el empleo, sino que en la economía y el gasto fiscal, y también por cierto en el monto de las pensiones, no puede sino ser estudiada con detención. Eso es lo mínimo que podemos exigir del Gobierno y el Congreso. ¿Qué cosa tan importante impide que los senadores se tomen el tiempo necesario para estudiar y evaluar? Y peor aun, el Presidente, al ejercer su facultad para que la Cámara vote el proyecto en un día, lo que está haciendo es obligar a los diputados a votar a ciegas, ya que el proyecto que se someterá a su conocimiento es uno completamente distinto al que se vio anteriormente y que, sorpresa, empezará a entregar beneficios el mes antes de las elecciones.

     

    PDF IDEAS DE LA SEMANA 24 DE ENERO 2025 

     

  • La Crisis de nuestros días

    La Crisis de nuestros días

    “Autoridades que esperamos sean honestas, austeras, que actúen siempre en función del bien común”. Esos fueron los deseos expresados por el presidente Gabriel Boric en pleno día de votaciones. “¡Hipócrita! –dirán algunos– ¿cómo se atreve a exigir honestidad después de todas las mentiras en el caso Monsalve?”; “¿De qué austeridad me habla? –preguntarán otros– ¡Si lo único que sube en este gobierno es la cantidad de funcionarios públicos!”

    Las acusaciones al calor de los hechos siempre pueden pecar de exageradas, pero en este caso parece evidente que a nuestro presidente le hace falta aquilatar el peso de sus propias palabras. Y es que por más que algunos hagan el esfuerzo de otorgarle el beneficio de la duda, es difícil no contrastar la benevolencia y magnanimidad de sus dichos (“¿no será primo hermano del Padre Hurtado?”, se preguntaría Coco Legrand) con los hechos recientes respecto de los cuales, directa o indirectamente, se le puede atribuir responsabilidad.

    Unos pocos días antes de la catástrofe del INBA, que terminó en más de treinta alumnos quemados, Gonzalo Saavedra (ex rector de la institución) me decía “me fui de un buen colegio el 2006, y volví a uno dominado por la violencia el 2017.” ¿Qué pasó entre medio? los Boric, los Jackson, las Vallejo ¡eso es lo que pasó! Las generaciones que hoy cursan la enseñanza media y superior no solo crecieron viendo bombas molotov en la televisión, sino también a un grupo de jóvenes de alta alcurnia que hacían de la legitimación de esa violencia un camino para canalizar frustraciones y llegar al poder. El mal llamado movimiento estudiantil fue la incubadora de una mentalidad juvenil que hace del victimismo, el individualismo y el desacato a la autoridad su credo ¿y cómo no? Si sus líderes, los mismos que promovieron la autonomía progresiva en desmedro de las familias, la rebeldía estudiantil en perjuicio de los profesores, y un estallido social en contra de las instituciones, hoy son diputados, ministros ¡hasta Presidente de la República! Vaya camino al éxito.

    Hoy, el principal mandatario le habla a las “autoridades”, pero a juzgar por su historial, es claro que su uso del concepto de autoridad dista de ser lo que nuestros estudiantes necesitan. A la juventud chilena le urge verdaderos referentes, capaces de apartarse de la cultura del victimismo –que solo genera más violencia e intolerancia a la frustración–, y de optar por una cultura de la responsabilidad, la resiliencia y la abnegación. Como señala Joseph Ratzinger (más tarde Benedicto XVI), “el que se nos enseñe que no es preciso la dureza que entraña cumplir la tarea encomendada, ni el sufrimiento paciente que supone la tensión entre el deber del hombre y su ser efectivo: todo ello configura esencialmente la crisis de nuestros días.”

    José Ignacio Palma, Coordinador Editorial Ideas Republicanas

    Link La Segunda