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El sueño del último Chile Day

Por Mario Farren y Rojo Edwards. Equipo Republicano de Hacienda. 

La última Conferencia Chile Day fue el año pasado, en Londres, y el objetivo fue impulsar la idea de convertir a Chile en un centro financiero regional. Aún cuando este sueño resultaba un poco pretencioso en una región que de tiempo en tiempo debe recurrir a instituciones multilaterales para financiar sus déficits, había buenas razones para estar optimistas respecto de la posibilidad de exportar servicios financieros a la región y al mundo.

     Entre otras, un sólido sistema financiero; un sistema de pensiones basado en el ahorro individual, administrado por entidades independientes; y una institucionalidad estable, con protección a la propiedad privada y trato igualitario frente a la ley.

     Se han erosionado algunos de estos pilares y, por lo tanto, tendremos que olvidarnos del Chile Day y el soñado centro financiero regional, por un tiempo al menos. Los últimos diez años hemos visto un persistente aumento del endeudamiento, por sobre países de desarrollo comparables, y una evidente incapacidad de los gobiernos de estabilizar el gasto y conseguir una consolidación fiscal.

     Tampoco ayudan las voces que piden la expropiación del ahorro previsional, el impuesto al patrimonio y la forma en que se aprobó la reforma para retirar el 10% de las pensiones.

     Hasta hace unas semanas, los gastos eran iniciativa del Ejecutivo, y no del Legislativo. Solo dos meses antes los actores políticos habían logrado un acuerdo para limitar el gasto fiscal dedicado a aliviar los efectos de la pandemia. Vale la pena preguntarse a quién importa esto, o como dirían nuestros anfitriones del Chile Day, who cares?. Y la respuesta es que debiera importar a todos los que trabajan, a los que invierten, a los que ahorran. 

Debemos seguir soñando con que, aún cuando nos tome otro cuarto de siglo, seremos capaces de exportar servicios financieros de clase mundial.

     En Chile Day es entonces el reflejo de nuestra mejor marca en la combinación de atributos para alcanzar el desarrollo y que con orgullo salíamos a pregonar. Todos entienden que hay valor en dar señales al mundo sobre el respeto a las reglas de libre mercado, que aun cuando ha tenido problemas de oligopolios y corrupción en algunos casos, en lo fundamental ha funcionado.

     Mirado con base en la evidencia, nuestro sistema ha sido una herramienta extraordinariamente efectiva para generar oportunidades y disminuir la pobreza de manera espectacular. Ciertamente debemos hacer un esfuerzo para conquistar los corazones y las mentes de quienes sin fundamento declaran que ha sido una herramienta usada por algunos a expensas del resto.

     Por eso es que debemos seguir soñando con el próximo Chile Day. Con que, aún cuando nos tome otro cuarto de siglo conseguirlo, seremos capaces de exportar servicios financieros de clase mundial, con toda la prosperidad que ello acarrea para los países que son capases de entrar en esa liga. 

Columna de opinión publicada el 9 de septiembre de 2020 por La Segunda. 

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